Nutrición

29 de Septiembre- Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y desperdicio de Alimentos

En la sociedad en la que vivimos tenemos acceso a prácticamente todo. Esto hace que no valoremos tanto las cosas esenciales. Como por ejemplo tener al girar la esquina de nuestra casa una gran variedad de alimentos.

A menudo compramos de más, cosas que ni necesitamos y en gran cantidad. Culpa de esto lo tiene el márketing de las empresas de la industria alimentaria, que conocen por donde captar nuestra atención y nos generan necesidades. Pero lo peor es que ni nuestra salud, ni la salud del planeta les importa, exceptuando alguna pequeña empresa sostenible. Lo que de verdad quieren es vender, vender a costa de lo que sea.

Entonces vemos que una determinada marca ha sacado un producto nuevo que además de estar riquísimo no tiene apenas calorías, y que la persona que lo anuncia comiendo un poco de ese producto, a menudo una celebriety, tiene un cuerpo “perfecto”. La venta ya está garantizada. Conceptos que mezclan: palatabilidad + no culpa + físico perfecto = éxito rotundo.

Por eso siempre hay que mirar cualquier anuncio, del medio que sea, con crítica. E ir más allá y pensar si de verdad lo necesitamos, o nos apetece, o es cierto lo que nos quieren vender. Y si es mejor comprar el paquete de 10 que tiene un 20% de descuento o una unidad.

También convendría que compráramos en función de las personas que vivimos en casa, de las veces que comemos en casa y de lo que ya tenemos en nuestra cocina.

El dinero que estaría bien invertido es en hacernos más conscientes del desperdicio real que hacemos cada día, cada semana y cada año de alimentos.

El dato es escalofriante: cada año se pierde alrededor del 14 % de los alimentos del mundo antes incluso de que lleguen al mercado, lo cual supone una pérdida económica enorme y el 8% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Y para más inri el hambre en el mundo no para de aumentar.

A nivel estatal se pueden y deben hacer muchos cambios, pero mientras esperamos a que ocurran os dejamos algunos consejos que pueden ayudarnos para hacer una compra más sostenible:

  • Fijarnos un día semanal para hacer la compra grande, y así organizarnos mejor.
  • Hacernos un menú básico semanal
  • Mirar lo que tenemos en la cocina de comida cuando vayamos a hacer la lista de la compra, en función al menú.
  • Comprar más en mercados que en supermercados, ya que así evitaremos ciertos pasillos llenos de productos llamativos y en oferta, y si vamos a supermercado ir directamente a lo apuntado en el listado.
  • Una vez llegamos a casa colocar lo más perecedero lo último, a nuestra vista según abrimos la nevera o despensa.
  • Si vemos que hay alimentos que se están empezando a poner malos podemos hacer alguna de las siguientes opciones: congelarlos, cocinarlos cuando antes o compartirlos con alguien, por ejemplo.

Seamos más cuidadosos con nuestra alimentación, respetando nuestra salud, la del planeta e incluso nuestro bolsillo.