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El cuerpo habla

¿Alguna vez has parado a escuchar que te dice tu cuerpo? Si está cansado, si tiene hambre, si hay un dolor, si tiene energía, si hay plenitud estomacal, etc.

Nuestro cuerpo es sabio, y nos manda señales continuamente para darnos a conocer como se encuentra y que necesita. El problema es que a veces esas señales no se identifican o directamente no se escuchan porque hay una desconexión corporal.

Cuando no atendemos correctamente las necesidades de nuestro cuerpo se producen consecuencias a nivel físico y mental, como por ejemplo lesiones o cambios de humor bruscos, que a priori podemos no entender.

En las personas que tienen un trastorno de la conducta alimentaria esta desconexión corporal es muy común, ya que a menudo el cuerpo es rechazado. La somatización es muy frecuente, es decir, expresar a través del cuerpo lo que no expresamos a través del habla. Y de alguna manera el malestar emocional sale a la luz, en forma de dolor estomacal, hinchazón, acidez, diarrea o dolor de cabeza, entre otros. Si no abordamos la causa raíz de estas dolencias, seguirán ahí y hasta se irán agudizando.

Reaprender a escucharnos no es fácil ni rápido, pero ni necesario para sentirnos mejor. Nuestro cuerpo tiene derecho a ser atendido y cuidado. Es el continente de nuestra vida. Nos permite hacer.

Si paramos a sentirnos, a respirar conscientemente, a relajar los músculos, empezaremos a saber cómo estamos. Y sabiendo cómo estamos podemos llegar a conectar las señales que nos envía con los hábitos que practicamos en el día a día.

Si entendemos que ciertos hábitos nos generan daño en nuestra salud, como por ejemplo no dormir adecuadamente o no comer suficiente, podremos comenzar a buscar recursos para cambiar esas conductas. Pero si ni siquiera somos conscientes de cómo está nuestro organismo no haremos nada para tener mayor calidad de vida.

“Cuida tu cuerpo, es el único lugar que tienes para vivir” Jim Rohn